21 DIAS TRAS EL MOSTRADOR

Millones de causas inesperadas ocurren tras el mostrador de una oficina de farmacia, gentes de todo tipo ponen a diario a prueba a los trabajadores de bata blanca, pantalón verde y casaca blanca,casaca morada y pantalón blanco,vaqueros y casaca abierta etc… que muy humildemente intentan no perder la paciencia. Como no es lo mismo contarlo que vivirlo, voy a estar 21 dias tras el mostrador de la farmacia de mi amiga Pepa.

Dia 1:

Pepa me deja un uniforme y un quiut, imprescindibles para salir a la atmósfera farmacéutica.

Le comento que hace años que no atiendo, pero me anima con la primera señora que entra.

-Hola muy buenos dias, ¿qué tal?

– mira niña, ¿eres nueva? no quiero que me atiendas tú, no sabes las medicinas que llevo.

– ¿trae receta?

-Pues claro, pero…¿ eso qué tiene que ver para que sepas que cosas me llevo?

Pepa sale a mi auxilio y acaba siendo ella la que atiende a la señora, el Adiro de su receta.

Me meto en la rebotica frustrada, desayuno y decido irme a casa, el primer dia ha sido muy duro.

Dia 2:

Sé que hoy va a ser el día, mi optimismo se refleja por doquier.

-Hola, quiero Trankimazin de 2mg por favor.

-buenas,¿pero tiene receta?

-para eso no hace falta receta.

-claro que sí

-yo lo compro siempre sin receta y nunca me ponen pegas.

-Pues nosotros no podemos.

-Porque no quieres, me  voy a otra farmacia, que te den por culo niña, no vuelvo más.

Pepa me tranquiliza poniéndome un trankimazín debajo de la lengua y me manda a casa a descansar.

Dia 3:

Un hombre entra a comprar leche para su hijo, pero no sabe cual es, y le manda un whatsapp a su mujer. Mientras la farmacia se va petando de gente , el hombre no deja de apoyarse en el mostrador esperando a que su mujer le conteste.

Mis nervios están a cien pero me digo, Amparito tienes que controlarte.

Le pregunto si conoce el color de la lata, o algo que mientras tanto pueda ayudarle, pero no se acuerda de nada y empieza a mandarle fotos a su mujer de las leches del escaparate.

Tras siglo y medio despues, encontramos la leche y no se la lleva porque dice que está cara y en otra farmacia la consigue a mitad de precio.

Dias 4, 5, 6 y 7: ( que si no se hace muy largo):

¡Por fín hago una venta! Aunque la señora me vacie el monedero y haya gente esperando para coger céntimo a céntimo 2,21€, me voy muy feliz a casa. ¡yujuuuuu!!

Dias 8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18,19:

En esos dias me enamoro de un médico,del cual, llegaban pacientes suyos y siempre me hacian rellenar los datos de las recetas, así que como mi mente maldecia a ese médico que era incapaz de acabar la tinta de un boli en dos años,sabia como se llamaba…pero cuando vino personalmente lo comprendí todo… unas manos como las suyas no podian llenarse de callos, unos ojos como los suyos podian eclipsar a las personas y perdonarle todos sus descuidos….aaayyy

Dia 20:

A un dia de terminar mi experimento, decido atender a varios delegados comerciales. Mi cabeza es un caos, cómo pueden haber tantos productos buenos en el mercado y tantos y tantos y tantos y tantos catálogos. Yo sólo quiero que me regalen una cremita y me dejen en paz.

Pepa me dice que ya está acostumbrada, por eso no le duele la cabeza , el secreto es desconectar e irse mientras tanto a un mundo imaginario.

Dia 21:

Último y ansiado dia, la verdad que mi uniforme apesta un poco ya.

Pero empiezo a acostumbrarme a estar de cara al público, la verdad que aunque a veces sea un pelín complicado, te compensa y se siente una feliz de ayudar, aunque sea a llamar a un taxi, subirle los pañales a alguien, escuchar y tranquilizar a personas que no se encuentran bien, o simplemente reconfortarte por un servicio bueno y ver salir a la gente con una sonrisa mientras te da las gracias.

Seguro que hay miles de historias más por contar, pero en éstos 21 días en la farmacia de Pepa me he dado cuenta que no todo el mundo sirve para estar detrás del mostrador, desde que ese médico se cruzó por mi camino, yo ya no puedo.

21dias

 

Amparito sin uniforme para farmatoday.

 

 

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